Revista Veintitrés
8/04/09 Hasta Siempre, Presidente.


Sr. Director:
Como se evidenciará en las próximas líneas no somos objetivos en los temas atinentes a Alfonsín, pero felicitamos el trato serio, sin apelación a la especulación - política y comercial- con la que lo ha tratado VEINTITRES. Nosotros queremos decirle, Hasta siempre PRESIDENTE: Venimos de una generación que se reivindica radical por ADN y alfonsinista por convicción. Somos bonaerenses y estas tres condiciones generan un esfuerzo cotidiano en la comprensión de la realidad social y política – en especial - del conurbano.
La salida de la última dictadura militar nos encontró entre la enorme masa de jóvenes que concurrimos – en familia- a la Avenida 9 de Julio el 26 de octubre de 1983 a escuchar la voz de la Constitución. El preámbulo, su rezo laico, se transformó en un grito atronador contra los crímenes de la dictadura, en una propuesta política contra el centralismo militar, en un renacimiento después del dolor y en una mano tendida a los hombres y mujeres de una Argentina dividida por años de desencuentros.
Contra el potencial intacto de los factores del poder que habían derrocado a Perón a Frondizi a Illia y a Isabel impulsó el Juzgamiento por las violaciones a los derechos humanos.
La época de su primer magistratura desplegaba el respeto incondicional a la libertad de prensa y la vida institucional. Conocía profundamente la vida democrática: fue Concejal en 1954, Diputado Provincial en 1958 y Diputado Nacional 1963. También supo de los males de la represión encarcelado en el 55. Asumió el costo político de la Reforma Constitucional de 1994 para garantizar la pluralidad en el Senado, la autonomía de Buenos Aires, y entre otras cosas, para abrazarse al sueño de la Patria Grande integrando el MERCOSUR.
Lloramos con profunda congoja su desaparición física y con lágrimas de alegría su paso a la inmortalidad. Agradecemos el busto en la Rosada pero exigimos que se imite su recuerdo, más democracia es más dialogo, más tolerancia, pues – como en aquellas publicidades- él no fue una salida electoral: fue una entrada a la vida democrática.
Del inicio de estas palabras con un título combatiente, cerramos con una poesía adaptando a Neruda: “Aunque éste sea el último dolor que nos causa, y estos NO sean los últimos versos que le escribimos.”

Sandra Rioboo y Alberto Biglieri